Lunes, 16 Enero 2012 21:52

La universidad en la comunidad

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Dr. Ignacio Antonio Ramírez Vallejos

 

Introducción

La definición, expuesta en el debate y en el discurso, es que la universidad es una institución superior comprometida con la cultura, educación e investigación, generadora de conocimiento e insertada en su entorno local, a la que pertenece, y al concierto global para su desarrollo social sostenible.

Pero, ¿es ello cierto en la universidad peruana y latinoamericana?. Las evidencias demuestran que no es así en la realidad, y que solo existen reconocidas aproximaciones; pero en general, incompleto cumplimiento de la misión de la universidad y escasa interacción social.  Noguera y Vilar (2010) en su artículo “Una década de responsabilidad social universitaria en Iberoamérica” señala “La misión de la universidad no es otorgar titulaciones a todas las personas, es proveer de conocimientos adecuados a la realidad local y global, así como proyección personal en base a parámetros sociales a las personas que posteriormente serán validas para ocupar lugares de gestión y labores de ejecución en diversos campos del conocimiento”. Expresión acertada que estaría coincidiendo con una situación actual a revertir en el más corto plazo.

Es evidente que en la universidad se forman muchas personas  que posteriormente son conductores de los desarrollos políticos y económicos, compromiso capital para que la universidad inserte en el currículo de manera transversal los aspectos sociales. A este respecto la educación superior ha tenido un aporte fundamental en la definición de su función en las declaraciones de la UNESCO de 1998 y del 2009, que precisan que la universidad está comprometida en “formar profesionales con alta calificación para su desempeño laboral y ejercer su ciudadanía de forma responsable, brindando a estudiantes la posibilidad de desarrollar plenamente sus propias capacidades con sentido de responsabilidad social” (UNESCO, 1998). En concordancia a ello la UNESCO declara “la educación superior debe no solo proporcionar competencias solidas para el mundo de hoy y de mañana, sino contribuir además a la formación de una ciudadanía dotada de principios éticos, comprometidos con la construcción de la paz, la defensa de los derechos humanos y de los valores de la democracia” (UNESCO, 2009). Algunos esfuerzos en este aspecto lo constituye la Cátedra UNESCO GURI que trabajan en el ámbito internacional generando estudios orientados a fortalecer la conciencia del rol de la universidad en el desarrollo sostenible de la sociedad.

Reflexionamos en el presente artículo, sobre algunos aspectos relacionados a la responsabilidad universitaria social, que nos permita complementariamente a la calidad de la educación universitaria, al compromiso holístico de la universidad para con su comunidad; reflexión que advierta al cambio, desprendiéndose de los interés personales a su interior y de los compromisos políticos exógenos o de gobierno. Solo así, la universidad podrá cumplir con su misión y generar conocimiento socialmente responsable.

Motivación a la responsabilidad social

Es importante reconocer que un aspecto capital de la universidad será afirmar entre los gestores académicos y a desarrollar en los estudiantes y en el personal administrativo, los conceptos fundamentales y la praxis de responsabilidad social.

Desde sus inicios, la identidad y legitimidad de la universidad se ha edificado a partir de los procesos de adquisición, producción e innovación de conocimientos, por lo que resulta lógico, que en la actualidad y a futuro, la universidad esté llamada a dinamizar el desarrollo social. Señalándose que, para que la universidad latinoamericana pueda ser protagonista  del desarrollo local es necesario llevar a cabo procesos de reorganización académica y/o administrativa y reformulaciones políticas y económicas profundas (Suarez A., 2005). Entre ellas, es necesario que el desarrollo local se instale en la universidad como uno de sus responsabilidades públicas.

Dentro del entender de lo público, debe precisarse que lo público no solamente convoca lo estatal, sino que implica la connotación del interés común, vale decir que compromete a todos, cuando menos a todos los de una propia localidad; por lo que, la universidad debe entenderlo como tal y crear a su interior una conciencia colectiva que se perciba  así misma  y sea reconocido como actor que interviene de manera concreta, firme y publica en este tipo de desarrollo. Existen evidencias que en casi todos los países latinoamericanos el estado ha debilitado su papel protagónico en las acciones políticas de concertación social, descuidando su responsabilidad con el bienestar colectivo; permitiendo que otros actores sociales accionen iniciativas de conducción pública, en ocasiones sesgando los beneficios sociales y de la concertación comunidad-estado.

Debe reconocerse que el conocimiento se ha convertido en una capacidad fundamental, por lo que la universidad ha visto que se incrementan las demandas que le hace la sociedad, en particular en lo que se refiere  a su participación en el desarrollo social. Aceptándose que la globalización es marco obligado de este tipo de desarrollo, la participación de la universidad es necesaria para que los conocimientos locales se entrelacen con pensamientos universales que los coloquen en un dialogo entre iguales que produzca conocimiento local pertinente. Es del caso considerar la existencia de una sociedad compleja, es la realidad local; por ello se hace necesario la concertación entre actores para producir  el encuentro social en torno a un proyecto publico que permita que el conocimiento sobre el desarrollo local y sobre la problemáticas especificas  de la localidad, así como la formación de agentes que ocupen un lugar en el seno  de la universidad, cuando menos dentro de las de carácter público (Barnett, 2002).

Universidad insertada a la comunidad

Lo que se debe materializar es que la universidad este en la comunidad y que la comunidad este en la universidad; hubiera podido decir, y viceversa, pero quiero ser más enfático en esta apreciación.  El segundo vínculo es el cotidiano entendimiento de la presencia de estudiantes en los ciclos académicos de las carreras profesionales, en la mayor parte de las regiones del Perú dada por una composición urbana y rural de sus poblaciones. Pero ello es parte del vínculo, lo complementario e  importante debe de ser la internalización de las necesidades capaces de ser atendida a través de la investigación y de acciones de proyección universitaria a la comunidad, estas últimas son escasas o nulas en los planes y quehacer universitario, y más evidentes en las universitarias privadas. Por lo tanto, se debe promover y accionar la identificación y compromiso de actores de la comunidad universitaria para la internalización de la problemática de la comunidad local, principalmente, tanto como la regional y nacional.

 

El mandato de la Ley Universitaria 23733 en el Perú, así como la política universitaria mundial, le ratifica a la universidad las tres funciones capitales, educar, investigar y proyectarse a la sociedad para contribuir a su desarrollo. La formación universitaria se caracteriza por el desarrollo, en los estudiantes, de las competencias cognitivas, actitudinales, habilidades y destrezas, complementas en la actualidad por  la motivación para el aprendizaje continuo, autónomo, la generación y divulgación del conocimiento con el fin de contribuir al crecimiento y desarrollo socioeconómico, en pos de aportar al logro de reducir la pobreza y mejora de bienestar de la población; aspectos principales identificados por organismos internacionales (OCDE, 1997; UNESCO, 1998; Banco Mundial, 2003).

En razón de ello, la universidad debe de auto-percibirse como una comunidad en otra comunidad, sino es así se corre el riesgo de que sea identificada como una estructura en la que el estudiantado la visualiza como expendedora de títulos universitarios, en la que el personal docente e investigador se ve como trabajador y no como miembro inherente, y a la sociedad la cual no la percibe como referente social, cultural y motor de desarrollo, situación que probablemente se derive de esta imagen interna.

Fuentes de información

 

Barnett, R. 2002. Claves para entender la universidad en una era de super complejidad. Girona, Pomares.

Banco Mundial. 2003. Construir Sociedades del Conocimiento: Nuevos desafíos para la educación terciaria. Banco Mundial. Colombia.

Noguera, J.J. y M. Vilar. 2010. Una década de responsabilidad social universitaria en Iberoamérica. http://www.universidades-responsables.org /wordpress/una-decada-de-responsabilidad-social-en-iberoamerica

OCDE. 1997. Exámenes de las políticas nacionales de educación. Segunda parte: Informe de los examinadores de la OCDE. Ed. OCDE.

Suarez, M.H. 2005. Universidad y desarrollo local en Latinoamérica. UAMX. México.

UNESCO.1998. Declaración Mundial sobre la educación superior en el siglo XXI: Visión y acción. UNESCO, Francia. . http://www.unesco.org/educprog/WCHE/declaracion_es.pdf.

UNESCO. 2009. Comunicado. Conferencia Mundial sobre educación superior: La nueva dinámica de la educación superior y la investigación para el cambio social y el desarrollo. http://www.unesco.org/educacion/WCHE 2009/comunicado_es.pdf.

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